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Tema de la crisis venezolana

Mitzy Capriles de Ledezma envió carta a cancilleres reunidos en Perú

  • 8 de Agosto, 2017 12:57 PM
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 Mitzy Capriles de Ledezma envió carta a cancilleres reunidos en Perú
Mitzy Capriles de Ledezma envió carta a cancilleres reunidos en Perú

Mitzy Capriles de Ledezma, esposa de Antonio Ledezma, ex alcalde Metropolitano de Caracas y preso político, escribió una carta a los cancilleres reunidos este martes en Perú, donde abordarán el tema de la crisis venezolana.

La carta a su vez fue remitida al presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski, en ella Mitzy Capriles, en representación de su esposo, recoge “fielmente el pensamiento y posición” de Ledezma.

A continuación el texto íntegro:

Les escribo a nombre de mi esposo y desde su cárcel domiciliaria, al ser Antonio Ledezma, Alcalde Metropolitano de Caracas, electo y reelecto, un preso político de Nicolás Maduro. Lo hago para imponerlos, con la urgencia del caso, de la realidad objetiva que hoy vive nuestra patria, Venezuela, a la vez para agradecerles la atención que ella merece, en esta reunión de Lima y por convicción de las realidades, a los ojos de vuestros gobiernos.

Nos encontramos bajo un sistema de gobierno absolutamente arbitrario, apoyado en las armas, por un sector de la Fuerza Armada y colectivos paramilitares del régimen, mientras la población es reprimida por manifestarse y disentir.

Las cifras hablan por sí solas. Desde el 1ro de abril hasta el 30 de julio, han sido asesinadas 130 personas, jóvenes en su mayoría. Los presos políticos ascienden a 620, mientras que, de 5.051 aprehensiones practicadas por los represores, permanecen detenidas 1.383 personas.

En lo político e institucional es evidente que somos víctimas, ya no de una grave alteración sino de una manifiesta ruptura del orden constitucional y democrático, sustituido por una constituyente de corte totalitario.

Un golpe de Estado continuado y por etapas ha tenido lugar. Se inicia en vísperas de instalarse la actual Asamblea Nacional de mayoría calificada opositora, electa el 15 de diciembre de 2015, cuando Nicolás Maduro hace elegir a incondicionales suyos, al margen de la constitución, a magistrados del Tribunal Supremo de Justicia; y se consuma el pasado día 30 de julio, con un fraude constitucional al que sigue otro fraude electoral constituyentes.

Nicolás Maduro, de esta manera ejerciendo su control pleno dentro del Poder Electoral, que encabeza la rectora Tibisay Lucena, auxiliado por su ministro de la defensa, General en Jefe (EJ) Vlamidir Padrino López y los demás miembros del Alto Mando militar, ha decidido desconocer abiertamente la soberanía popular.

Primero, le retira con sus jueces las competencias constitucionales a la Asamblea Nacional, sede natural de la representación popular, a fin de ejercer por vía de decreto las mismas o, en su defecto, la Sala Constitucional del citado Tribunal Supremo de Justicia, tanto como someter a la ley marcial a sus adversarios políticos.

Luego, usurpa la potestad constitucional e indelegable del pueblo de convocar una Asamblea Constituyente, transformándola, por decreto, en una asamblea corporativa, de constituyentes escogidos a dedo y electos mediante comicios corporativos que desconocen el voto universal, directo y secreto, elemento esencial de la democracia. Esa asamblea, la suya y la de sus coaligados en esta arbitrariedad, de neta factura fascista, se ha instalado el pasado 4 de agosto.

Y como lo constatan las agencias de noticias internacionales y lo denuncia Smarmatic, empresa tecnológica que durante los últimos 15 años sirve al régimen y es contratada, en su momento, por Jorge Rodríguez, actual alcalde del Municipio Libertador de Caracas y hermano de la ex canciller y ahora presidenta de la Constituyente dictatorial, Delcy Rodríguez, la elección respectiva se realiza sin garantías ni auditorías. No tiene control de huellas ni tinta indeleble, se organiza en centros ad hoc arbitrariamente dispuestos por el CNE, excluyentes de los naturales, bajo control militar pleno, obligándose al voto a los funcionarios públicos y en mesas que permanecen virtualmente vacías a lo largo del día, sin testigos, con prohibición de cobertura por la prensa.

Aun así, no alcanzan los votos sufragados al 10% del padrón electoral, unos 3,7 millones votos hasta las 5.30 pm del día 31 de julio, como lo anuncian la Mesa de la Unidad Democrática y la agencia Reuters. El poder electoral, sin embargo, obviando la palmaria realidad, declara una votación de 8,5 millones de votos, provoca el escándalo de la opinión nacional e internacional y obliga a la denuncia citada de la empresa operadora electoral. Vale la pena acotar, que ni siquiera el fallecido ex presidente Hugo Chávez, en sus mejores tiempos electorales llego a sumar esa cifra maquillada tras bastidores por los operadores políticos de Nicolás Maduro.

Al apenas instalarse la Constituyente irrita y señalar ella que ejercerá sus funciones durante dos años, que dictara actos legislativos en defecto de la Asamblea Nacional, actos de gobierno y no solo de elaboración constitucional por encima de la vigente Constitución y de todos los poderes, en su primera sesión decidió intervenir el Ministerio Público y destituir – lo que es competencia exclusiva de la Asamblea Nacional - a la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, designada bajo un términoconstitucional.

No huelga señalar, señores Cancilleres, que, ejecutado el mencionado golpe de Estado constituyente, el presidente de Venezuela, en lo inmediato, para sosegar los ánimos, ofrece realizar unas elecciones de gobernadores; ¿acaso para convalidar el fraude electoral ocurrido y legitimar oblicuamente su Constituyente dictatorial? Es máxima de la experiencia en América Latina – Uds. lo saben por experiencia - que las dictaduras no solo buscan controlar la totalidad del poder, incluido el militar, sino que realizan elecciones controladas y periódicas para tentar y así contar con oposiciones funcionales que, al efecto, les laven el rostro ante sus críticos. Y lo hacen, sobre todo, bajo el imperio del terror y el chantaje.

Lo preocupante es que, dado ello y la crisis económica y humanitaria que padecemos los venezolanos, el tejido social, no solo político, se resquebraja aceleradamente bajo la desesperación colectiva y el sentimiento de orfandad, que incluye la indiferencia de parte de algunos gobiernos que forman la comunidad internacional y que, en buena hora, así sea en la última, han reaccionado. No obstante, faltan las decisiones y acciones concretas, enervantes del comportamiento criminal del régimen imperante. La juventud nuestra se ha inmolado, ha dado un paso de sacrificio ejemplarizante, que esperamos sensibilice al mundo. 

“La catástrofe económica” nuestra – lo dice con sus autorizada y mundialmente reconocidos conocimientos, Ricardo Hausmann – “eclipsa cualquier otra de la historia de Estados Unidos, Europa occidental, o el resto de América Latina”.

El declive del ingreso nacional, incluyendo el efecto del deterioro del precio del petróleo, es de 51%. Las importaciones de bienes y servicios, se han contraído para pagar una deuda sideral y sostener el flujo de una grosera corrupción en la claque gubernamental. Cayeron éstas en un 75% en términos reales, entre 2012 y 2016, con mayor declive en 2017.

Los ingresos fiscales no petroleros, en el mismo período, se desplomaron en 70%. El nivel de vida ha colapsado y dos indicadores bastan: El sueldo mínimo del trabajador medio bajo 75% entre 2012 y 2017, con una reducción, medida en dólares de mercado negro, de US $ 295 a sólo US$ 23 dólares al mes.

 La pobreza ha aumentado del 48% en 2014 al 82% en 2016, y el 74% de los venezolanos ha bajado un promedio de 8,6 kilos de modo involuntario. La mortalidad de los pacientes se multiplicó por diez, y la muerte de recién nacidos en los hospitales se multiplicó por 100. Ya no se trata de una crisis sino de una tragedia humanitaria.

Señor presidente, señores cancilleres:

Estamos conscientes los venezolanos que nos corresponde encontrar el camino para salir, junto a la sociedad civil, nuestros ciudadanos de uniforme, y los demás partidos opositores, del actual atolladero. Comprendan, sin embargo, que secuestrados como hemos sido por una voraz asociación de personajes coludidos con los crímenes del narcotráfico, de lesa humanidad, y de corrupción, de efectos trasnacionales y geopolíticos, sin contar con la solidaridad efectiva de vuestros gobiernos y de las organizaciones internacionales de las que forman parte – ALIANZA DEL PACÍFICO, OEA, UNASUR, MERCOSUR, CARICOM, entre otras – la tarea de rescate de nuestra democracia tendrá costos mayores en vidas e incalculables en lesiones graves a la libertad e integridad personal de nuestros compatriotas.
Respetuosamente hemos solicitado al Congresista peruano Gilbert Violeta, sirva de enlace para poder hacer llegar a ustedes la presente comunicación.

Les saludo con todo respeto y les renuevo nuestra gratitud por el tiempo que nos dispensan,

Mitzy Capriles de Ledezma, esposa del Alcalde Metropolitano de Caracas

Con información de El Nacional


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