Cada ladrón juzga por su condición
Fecha 24/02/2012 11:31:00 a.m.
En las primarias del PSUV en abril 2010, se destruyeron rápidamente todos los cuadernos electorales
Después de los sucesos que conmovieron a Venezuela entre el 2002 y hasta febrero del 2003, el presidente Chávez anunció en la Asamblea Nacional y en presencia de todos los embajadores acreditados en nuestro país, que aceptaría la vía de una Enmienda Constitucional para recortar el período constitucional siempre y cuando la oposición reuniera el número de firmas requerido para convocarla. Después se echó para atrás. La oposición cumplió con el requisito exigido, pero entonces la Sala Electoral Accidental del TSJ, en una decisión denunciada como irregular por el propio presidente de esa Sala, frustró la posibilidad. Recapitulemos, porque ya muchos no recordamos bien lo que ocurrió:
Tanto la OEA como el presidente Carter venían propiciando un acuerdo para resolver la conflictividad planteada. En la Mesa de Negociación y Acuerdos, Gobierno y oposición convinieron que se celebraría un Referendo Revocatorio el 19 de agosto del 2003.
En agosto del 2003, aproximadamente 3.2 millones de firmas fueron recolectadas para convocar el Revocatorio, en estricto apego a los acuerdos a que se había llegado con Carter y la OEA. A pesar de que la fecha había sido convenida, aquellas firmas fueron rechazadas por el CNE, alegando que habían sido recogidas prematuramente; específicamente antes de la mitad del período presidencial.
En noviembre del 2003, la oposición recolectó de nuevo 3,6 millones de firmas; sin embargo el CNE volvió a rechazar la convocatoria del referendo alegando en esa oportunidad que solo 1.9 millones eran válidas porque en otras los datos -no la firma- de los votantes habían sido llenados con una caligrafía diferente.
Intervino entonces la Sala Electoral del TSJ que anunció que el número válido de firmas alcanzaba a 2.7 millones, suficientes para convocar el referendo; sin embargo, una semana después, la Sala Constitucional rechazó la decisión de la Sala Electoral, con lo cual se abrió un período de "reparo" durante el cual se presionó a los empleados públicos para que retirasen sus firmas a riesgo de ser despedidos.
El Presidente anunció que las actas serían revisadas "voto por voto, firma por firma y huella por huella". Por su parte, el ministro de Salud, Roger Capella declaró que "todos aquellos que firmaron para activar el referendo contra el presidente Chávez, serían despedidos del ministerio de Salud". Según el presidente de la CTV, un gran número de empleados públicos que habían firmado estaban siendo despedidos.
En efecto, a solicitud directa del presidente Chávez, quien alegaba un "intento de fraude de la oposición" (¿no nos suena conocido?), el CNE entregó al diputado Luis Tascón la lista de las personas que habían firmado solicitando el Referendo Revocatorio. Esa lista se transformó en una de las más indignas violaciones a los derechos humanos que se recuerdan en nuestra patria.
Finalmente el revocatorio se convocó para el día 15 de diciembre de 2004, con casi año y medio de retraso a la fecha convenida. Bajo la amenaza de ser despedidos e intimidados con la introducción de las captahuellas, infinidad de venezolanos, que querían la revocatoria del Presidente, se abstuvieron de expresar su opinión. Además el aumento súbito de los precios petroleros dotó al Gobierno de enormes recursos para financiar las Misiones que implementó. El día en que se realizó el evento y bajo circunstancias que aún despiertan todo tipo de sospechas, el CNE anunció que Chávez no sería revocado.
En este momento se está repitiendo exactamente el mismo tipo de vagabunderías que habíamos vivido a raíz del referendo revocatorio, con la sola diferencia de que la Mesa de Unidad, consciente de los abusos que se cometieron en aquella oportunidad, se ha opuesto valientemente a la decisión de la Sala Constitucional del TSJ de que se entregase los cuadernos electorales. Es evidente que el Gobierno quería construir una nueva Lista Tascón. La Mesa había prometido que dichos cuadernos serían quemados dentro de las primeras 48 horas y cumplió su palabra. La Mesa picó adelante y el Gobierno se quedó con las ganas. Quizás ahora vengan todo tipo de represalias contra los miembros de la Mesa. Si lo hacen, el país se enardecerá. Peor para el chavismo.
Es curioso recordar que en las primarias del PSUV celebradas en abril del 2010, se destruyeron rápidamente todos los cuadernos electorales. Por cierto, tampoco se utilizaron captahuellas. Cada ladrón juzga por su condición.
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